Según la Real Academia Española, un mandala es un dibujo complejo que representa la fuerzas que regulan el universo y sirve de apoyo a la meditación. En los últimos años se ha puesto muy de moda dibujar mandalas ya que ofrecen muchos beneficios para la mente y el cuerpo.

Los mandalas, esos dibujos tan de moda, son, según la filosofía budista, una representación simbólica del universo. Gráficamente, es un círculo con una serie de figuras y formas geométricas concéntricas dentro en blanco que se tienen que colorear de la forma y manera que cada uno prefiera.

El mandala se asocia a lo espiritual y se emplea en meditación, relajación y como terapia, tanto individual como de grupo.

Estos dibujos quedan anclados al inconsciente ya que el mandala es, de alguna manera, una representación de nuestra mente.

Entre los beneficios principales de dibujar mandalas, tanto para adultos como para niños, encontramos:

  • Potencia la creatividad e imaginación al tener que colorear cada forma con los tonos y de la forma que se prefiera.
  • Favorece nuestra concentración al centrar nuestra mente en una actividad que requiere mucha atención.
  • Ayuda tener más paciencia al tener que dibujar cada una de las pequeñas formas y casillas.
  • Desarrolla nuestros sentidos, especialmente la vista, pero ayuda a potenciar los 5.
  • Aporta serenidad y tranquilidad, combatiendo el estrés y la ansiedad. De hecho, se recomienda especialmente en personas estresadas o angustiadas.
  • Potencia la confianza, la autoestima y la seguridad en uno mismo.
  • Ayuda al autocontrol, al razonamiento y a la reflexión.
  • Potencia nuestra intuición.

Eso sí, para obtener todos estos beneficios hay que ponerse a colorear los mandalas en un lugar tranquilo, observando detenidamente nuestro dibujo y centrándonos en él. Asimismo, hay que pintar de manera tranquila y clamada. Si se hace con prisas, no servirá de nada.

Además, según los colores que empleemos para pintar podemos interpretar lo que nuestra mente nos está diciendo o cómo nos sentimos. Por ejemplo, el blanco implica pureza, iluminación, perfección; el rojo, amor, sensualidad, pasión; el azul, felicidad, satisfacción, alegría; el verde, equilibrio, crecimiento, esperanza; y el amarillo, simpatía, jovialidad, receptividad.