El dibujo infantil pasa por varias etapas: periodo de la informa, periodo de la forma y periodo de la esquematización. Te contamos las características principales de cada una de estas fases por las que pasa todo el mundo mientras aprende a dibujar.

1- El periodo de la Informa. El garabateo o el imperio de la acción (de 1 a 3 años)

Esta primera etapa se caracteriza por la acción y el movimiento. El niño experimenta de manera natural y espontánea mediante trazos.

Estos primeros garabatos brotan del interior del pequeño y no están influidos aún por esquemas externos o ideas preconcebidas. Es un lenguaje espontáneo y universal. Los niños garabatean para sí mismos, no se rigen por pautas externas sino por leyes interiores marcadas por su propio desarrollo.

A pesar de ello, se pueden distinguir una serie de trazos semejantes en los dibujos de todos los niños de un mismo estado evolutivo, con independencia del lugar de nacimiento, la raza o el medio social.

En esta etapa los garabatos no intentan reproducir objetos de la realidad, sino que expresan el desarrollo físico y psicológico del niño, no una representación de algo concreto. Mediante estos garabatos explora su YO.

Asimismo, el hecho de trazar líneas sin sentido expreso le resulta agradable, disfruta del movimiento.

Por eso, en esta primera etapa no debes intentar que copie algo o que dibuje un objeto determinado, debes dejar que garabatee a sus anchas.

En torno a los 2 años estos garabatos se volverán coordinados, es decir, tendrán un ritmo y una armonía ya que los movimientos del niño son más flexibles y es capaz de hacer garabatos circulares, bucles, garabatos de golpeteo, etc.

Y a medida que se acerca a los 3 años controla más sus garabatos al descubrir que hay una vinculación entre sus movimientos y los trazos del papel. Es un gran paso en la evolución del dibujo y un gran descubrimiento para el niño, que comenzará a realizar nuevos trazos: círculos, lazos, espirales, ondas, etc.

2- El periodo de la Forma. La representación graficosimbólica (de 3 a 4 años)

En esta fase el niño comienza a dar nombre a sus garabatos (“Esto es un perro”, “Este soy yo”), aunque aún no sea posible reconocer ninguna forma parecida con la realidad. No obstante, esto indica un gran avance en el pensamiento del niño, que ya conecta los movimientos realizados con el mundo que le rodea.

Los dibujos en sí no se diferencian mucho de los que realizaba hasta ahora, pero su pensamiento sobre ellos sí ya que ahora los realiza pensando en algo determinado.

Disfruta todavía del movimiento y de los materiales nuevos. Es normal, por ello, que se pase más tiempo dibujando.

Los garabatos son mucho más diferenciados y los trazos se distribuyen por toda la página. Si le preguntas, te dirá lo que está pintando o incluso lo dirá en voz alta.

Aparecen nuevas formas ya cerradas, como el cuadrado o el triángulo, y comienza a envolver unas figuras con otras.

3- El periodo de la Esquematización. Los comienzos de la representación figurativa (de 4 a 7 años)

El cambio en esta etapa se produce por la confluencia de un conjunto de factores: mayor desarrollo cognitivo y perceptivo (ha descubierto los parentescos entre sus dibujos y los seres y objetos reales); mayor desarrollo gráfico-formal; la escolarización, que modifica las perspectivas del niño.

Los movimientos y las formas evolucionan hacia formas reconocibles para cualquiera. Generalmente, el primer símbolo logrado es la figura humana que se dibuja habitualmente con un círculo por cabeza y dos líneas verticales que representan las piernas.

Junto a estas imágenes propias aparecen los estereotipos procedentes de los modelos que le enseñan la familia o los profesores: casas, árboles, nubes, soles, etc.

Fuente: Machón, Antonio, Los dibujos de los niños, Editorial Fíbulas.

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